En mis artículos anteriores me centré en quién es la empresa o la marca: qué vende, su propósito, su cultura. Y tiene sentido, porque tus redes deben reflejar ante los demás quién eres tú, o tu marca.
Hoy quiero reforzar ese paso, que muchas empresas ignoran. Sin él, acaban dispersando discursos inconsistentes y narrativas difusas, se apropian de tendencias que no están en su ADN y corren el riesgo de parecer oportunistas.
Quien habla de todo, no habla de nada.
La inconstancia aleja
Eso no forma parte de una comunicación sana. La inconstancia en el discurso dificulta la conexión entre la audiencia y la marca.
Piensa en ese conocido que siempre está probando algo nuevo y, al final, no se hace experto en nada. ¿Confiarías en alguien que cambia de discurso y de opinión todo el tiempo? Con las marcas pasa lo mismo.
La conexión es una de las estrategias más antiguas del marketing
Generar conexión es una estrategia que usan los grandes nombres del mercado, como Nike, Disney, Natura y Apple. Steve Jobs ya hablaba de ello en 1997.
En un mundo cada vez más ruidoso, el trabajo de tu marca con el consumidor ocurre cada vez más en lo que no es obvio. Pasa al inconsciente: esa historia con la que conectaste, esa campaña que te trajo un recuerdo afectivo, esa situación en la que te viste reflejado.
Para Freud, la identificación es la forma más antigua de vínculo con el otro. Lacan dice que nuestro reconocimiento se da a través del sentimiento que tenemos al mirar al otro.
La identificación también ayuda a alejar a quien no tiene nada que ver contigo: seguidores inadecuados, que no interactúan, no te apoyan y encima buscan defectos para criticarte. No quieres eso en tus redes, ¿verdad?
Los valores definen quién te elige
Si eres una persona de espíritu joven y tecnológico, probablemente prefieras tiendas modernas que ofrezcan practicidad en la compra. Si tienes un perfil más desconfiado e inseguro, preferirás comprar en webs que ofrezcan más seguridad: certificados, garantías, descripciones completas y reseñas de producto.
Y los valores no terminan ahí. Consumir se ha convertido cada vez más en un acto político. Sumado a la desconfianza en las instituciones, eso hace que a las marcas se les exija cada vez más sobre cómo ayudan a las personas y al planeta.
Otro beneficio de alinear valores y estrategia es un algoritmo cada vez más certero. Con las preferencias de tu nicho claras, entrega tu contenido a un público cada vez más cualificado.
¿Ves por qué es importante pensar con estrategia antes de ponerte a hacer bailecitos o desvivirte creando contenido todos los días? Así te centras en las necesidades que tu audiencia tiene con tu producto y consigues crear con mucha más naturalidad.
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